sábado, 27 de octubre de 2012

Capitulo 5



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-Not so strong-
- !¿Que hizo qué?!- gritó notablemente sorprendida- No me jodas. Oh por Dios.
-Lo que quiero es golpearle tan duro que quede muerto y se lo coman las ratas o los caballos.
-Querida cálmate, relájate, a que te gustó- la miré de la peor forma posible.
-¡Pero por supuesto que no! Deseo asesinarlo, lenta y dolorosamente- hablé molesta- Y que suplique por su vida mientras lo hago, eso es lo que quiero hacer- me encogí de hombros.
-Y cuando estas molesta es mejor estar alejada- dijo Heather riendo- A ver si te desquitas conmigo, no gracias.
-¡Heather cállate!- dije molesta- Voy a llamar a mi mamá y decirle que no puedo con esto.
-¿Qué tú no puedes con eso?- negué con la cabeza- ¿Y vas a dejar que el cara bonita ese gane? No me lo esperaba de ti.
-Pero, no lo soporto, ni un  minuto más.
-Oh cariño, lo que tú necesitas es relajarte. ¿Qué lugar mejor para eso que un rato montando?
-¡SI! Oh dios mío, me hace falta.
-¿Y que esperamos?- preguntó- En marcha.
Bajamos, ella corriendo y yo deslizándome por el pasamano. Llegué antes que ella.
-¿A dónde van bonitas?- preguntó Christian saliendo de la oficina y por alguna razón Zayn – que estaba sentado en un sofá- lo miró de mala manera.
-A montar ¿vienes?- pregunté sonriéndole.
-Jamás me negaría.- respondió.
-Quiero ir también- habló el moreno. Y todos- que antes lo ignorábamos totalmente- volteamos a verlo.
-Ah, genial- susurré para mí misma- Esta bien estrellita pero no me culpes si te caes.
-No me caeré- dijo sonriendo arrogante.
-Claro, lo que pasa es que tu definición de ir a montar es diferente a la nuestra- dijo Heather.
-¿A sí?- preguntó- No lo creo. Nos encogimos de hombros, él había elegido, no nosotras.
-
-Maldito idiota- hablé buscando el botiquín de primeros auxilios- ¿Que parte de NO lo hagas correr no entendiste?
-Me estaban dejando solo y podía perderme- dijo sonriendo inocentemente- Admite que te preocupaste.
-Claro que me preocupe- el sonrío pícaro- Mi madre me matará ahora, estúpido- su arrogante sonrisa desapareció.
-Si, seguro- apreté más duro el alcohol- Ouch.
-Eso ganas pendejo-  seguí curándolo.
-¿Qué tal si dejas los insultos?- preguntó.
-Lo haré cuando lo merezcas y eso no es ahora- seguí curándolo.
-¿Por lo menos llámame Zayn?- cuestionó sonriendo irresistiblemente.
-Tampoco lo mereces- acoté.
-¿Por qué no?- preguntó irritado.
-Porque no te soporto, eres arrogante, crees que tienes la vida resuelta, te acuestas con cualquier mujer, no sabes lo que es el trabajo duro, eres un idiota, un pendejo, mujeriego, malparido, estúpido, maldito, hijo de puta- ahí su semblante cambió totalmente agarró mis muñecas fuertemente.
-Con mi madre no te metas- me miró amenazante- ¿entendido?
Y se fue dejándome totalmente sola. No entendía nada. Pero sabía que me había pasado de la raya y algo me impulso a disculparme. Tal vez el fuera un maldito orgulloso, pero yo sabía cuando debía pedir perdón. Tal vez mi madre jamás me había criado pero Robert, junto con su maravillosa esposa- que se encontraba de viaje- me habían inculcado todos los valores, me habían educado bien y podía ser que lo odiara con todo mi ser, pero como siempre decía mi padre “Lo cortés, no quita lo valiente”
Subí lentamente y toqué la puerta de Zayn.
-Lárgate- se escuchó del otro lado, no le hice caso y entré. Una almohada calló en mi dirección- Dije Lárgate.
El se encontraba acostado viendo el techo ya que no había mucho más que hacer dentro de la habitación.
-Zayn- lo llamé por su nombre, estaba verdaderamente arrepentida, no sabía su historia y no podía meterme en cosas así, aunque yo solo lo tomaba como un simple insulto, podía ser mucho más para él. El volteó a mirarme, se le notaba lo molesto que estaba- Lo lamento en serio, no debí haber dicho eso. A veces me sobrepaso, y de verdad… no pienso en lo que digo, porque verdaderamente considero que eres un idiota, pero no tengo derecho a meterme en cosas así. Así que lo lamento.
Y sin esperar respuesta, comencé a caminar hacia afuera de su habitación.
-Me llamaste por mi nombre- dijo y volteé a verlo, estaba sonriente, Dios verdaderamente era bipolar o algo. Yo le sonreí.
-No te acostumbres- y salí de su habitación.
Las dos semanas siguientes no paso nada digno de relatar, esa conversación quedo en el pasado y volvimos a nuestras malditas peleas, cada día lo soportaba menos. Estaba mas odioso, arrogante y mujeriego, todas las mujeres del pueblo se habían enamorado ya de él.
Me encontraba  en la sala con mi teléfono hablando con Chris que estaba fuera en el pueblo y me sentía aburrida ya que se había llevado a Andrea y Heather estaba en el granero, yo no quería ir. Alguien toco el timbre y fastidiada fui a abrir y me lleve una no grata- la verdad espantosa- sorpresa. Un chico castaño se encontraba sonriente al frente de mí.
-Hola hermosa- habló.
-Dean- dije irritada con tan solo su presencia- ¿Qué quieres?
-Mi padre mando a llamar a Robert, ¿Cómo perderme la oportunidad de visitar a una hermosa chica llamada _______?
-No lo sé, de la misma manera en la que yo en desaprovechado todas esas oportunidades de golpearte hasta dejarte inconsciente- hablé y el sonrío.
-No cambias- dijo- ¿puedo pasar?
-No, quédate ahí yo llamo a Robert.
-Pero no seas así, preciosa, por favor, no lo sé ¿Qué tal si tomamos un jugo?
-Conociéndote no te irás hasta que acepte…
-Me conoces bien- habló.
-Está bien, pasa- me hice a un lado y él me sonrío- Que sea rápido.
-¿Estas apurada?- preguntó astutamente.
-Si- mentí.
-¿Qué harás hoy?- lo miré fulminante y el sonrío.
-No lo sé, pero te aseguró que no será perder mi tiempo contigo.
-Oh vamos preciosa- dijo acariciando mi mejilla, pero me zafé- Te amo y tu me amas ¿Por qué no estamos juntos de nuevo?
-Yo ya no te amo- dije- Y te aseguro que lo único que sientes por mí es deseo. Llamaré a Robert, con tu permiso.
Lo llamé y gracias a Dios se fueron, no quería ver su cara más. ¿La verdad? Si lo amaba, pero se me daba muy bien mentir. El idiota me había engañado y lo había perdonado, pero la segunda vez fue demasiado. No lo soportaría de nuevo.  Como cada vez que recordaba eso, lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos avellana. Ese maldito idiota, todavía tenía mi corazón y no podía negarlo.
-Hola idiota- haló Zayn caminando hacia la cocina, como no contesté volteó y me vio  llorando, me sequé las lágrimas- ¿Qué pasa?
-Ni que te importara- hablé secamente y subí las escaleras hacía mi habitación, cerrando de un portazo para poder llorar tranquila.

domingo, 21 de octubre de 2012

Capitulo 4.



Ahora me encontraba, sentada en Thunder, mientras esperaba que el idiota de Zayn  lograra ensillar a Bonaza.  Me divertía mucho ver como cuando intentaba amarrarla por debajo, se resbalaba antes de que lo lograra.
-¡¿Quieres mover tu trasero y ayudarme?!- preguntó a gritos, desesperado.
-No, no, no cariño- hable- Así no se le habla a alguien cuando necesitas ayuda.
-Joder, te he dicho que muevas tu maldito trasero y me ayudes- replicó molesto.
-Y yo te he dicho, que me hables bien, estrellita- dije, tranquila. Suspiró.
-¿Quieres ayudarme?- preguntó lo más sereno que puedo, estaba rojo de la rabia.
-¿Por?- me fulminó con la mirada, me encogí de hombros.
-Por favor- dijo al fin, sonreí triunfal y me baje de Thunder.
-Quieto amigo- dije- Mira y aprende.
Agarré la silla y la coloqué sin ningún problema.  Después la até alrededor de Bonaza y listo.
-Pruébala- hablé.
Después de varios intentos fallidos, logró montarse.
-¿No tienes algo que decir?- cuestioné, esperando un gracias.
Pero negó con la cabeza y sonrío triunfal. Ha, como si fuera a dejarlo ganar. Me acerqué y desamarré la silla. Logrando que el cayera en la paja.
-Y eso ganas por no decir gracias, idiota- hable- Ahora lo ensillas tu solito.
Me volví a sentar en Thunder, el me miró mal y sobó su cabeza.
-Maldito sea el día en el cual me trajeron a este infierno- habló entre dientes.
-Yo no estoy feliz tampoco- dije mientras él levantaba la silla del suelo.
Tardó unos veinte minutos, pero al fin logró ensillar a Bonaza y también montarse.
-¿Y ahora?- cuestionó.
-presiona a Bonaza con las dos piernas, suave, ¡Malik! ¡Dije suave!- pero era tarde, el caballo había salido corriendo fuera del establo, maldije por lo bajo. Y puse a Thunder en marcha, tenía que alcanzarlos, mi madre me mataría si se enterara que mate al hijo de uno de sus socios.
-¡Voy a morir!- gritó Zayn, y no pude evitar reír. Aceleré a Thunder y llegué al lado del idiota. Tomé las riendas y lo paré.
-Así es como se para a un caballo- contesté.
-Gracias por la información- dijo irónico.
-Ahora, escucha- dije- Apreta su cuerpo suave, para que tan solo camine. ¿Está bien?- Me hizo caso, por primera vez, sin protestar. Creo que no quería morir- Para pararlo solo tienes que, halar las riendas hacia ti, pero no demasiado fuerte, porque solo lograras que se levante, y no quieres eso. Para lograr que gire, solo halas la cuerda en la dirección que quieres que gire. Es simple. ¿Entendiste?- el asintió- Ahora vamos a practicar.
Estuvimos unas dos horas cabalgando, pero después al idiota le dio hambre y tuvimos que devolvernos. Al entrar, Andrea y Jade (su hermana), estaban sentadas en el sofá de la sala.
-Hola Drea- dije sonriente- Hola Jade.
-Hola _______- dijo Jade.
-¡_______!- gritó Drea- Tenemos que hablar.
-En un rato, el sapo este, tiene hambre- ella se carcajeó.
-Bueno, bueno- dijo ella- Te espero arriba. Tú, mocosa, vete a jugar por ahí- terminó.
Jade frunció el ceño- Mamá dijo que me cuidaras.
-Piérdete- le habló su hermana mayor.
-Le diré a mamá que…
-Nathan está en el granero- dije yo y eso fue suficiente para que la pequeña Jade saliera corriendo, yo reí.
-Y por eso eres mi amiga- yo sonreí.
-Disculpen, tengo hambre.
-Idiota- dijimos en unísono- Vamos- dije esta vez yo, dirigiéndome a la cocina.
Le di un poco de lasaña que estaba en la nevera, después de calentarla. Y subí hacia mi habitación.
-¿Qué paso?- cuestioné a Drea, mientras me sentaba en mi cama.
-Nada importante, solo…- dudo un momento- Necesito ayuda.
-¿Ayuda?- me quedé pensando- Oh no me digas, te acostaste con alguien y quedaste embarazada- bromeé.
-¡______!- gritó- Claro que no.
-¿Ayuda para qué?- cuestioné.
-Para conquistar a Chris- habló. Yo solté una risa-¿Qué es tan gracioso?
-Que me pidas ayuda, estoy segura que puedes sola- dije y me miro suplicante- Drea, estoy ocupada con el idiota ese- puso puchero- Drea….- demonios, me miró con esa cara, agh- Esta bien- ella sonrío y me abrazo.
-Entonces, ¿cuáles son tus planes con Zayn?- preguntó.
-Volverle la vida imposible hasta que se sepa comportar- dije- Y después mandarlo por donde vino.
-Interesante- habló ella con tono filosófico.
-Cállate- contesté lanzándole una almohada.
-No te enamores- volvió a molestarme, mientras lanzaba la almohada a mi dirección.
-Sabes que eso no va pasar, el es un mujeriego, odioso- dije.
-Es guapo- admitió ella.
-Por fuera- contradije- no por dentro.
-Se supone que tu cambies eso- contestó recostándose en mi cama.
-No quiero salir lastimada, Drea- hablé recostándome a su lado.
-Entonces no te enamores-
-Ya te dije que no me voy a enamorar de Malik- dije irritada.
-Yo hablo en general, amiga mía- dijo- Todos te van a lastimar solo tienes que encontrar aquel que valga la pena todo sufrimiento- esas palabras me dejaron pensando. Pero me limité a contestar unas simples palabras que para mi eran obvias.
-Malik no lo vale.

Estaba sentada en la barra de la cocina mientras me tomaba un vaso de naranja y leía un libro que tenía guardado desde hace tiempo. Cuando siento la presencia de alguien en la cocina. Volteó y vi a Malik que estaba cerrando la puerta detrás de él.
-¿Qué quieres Idiota?- pregunté. El me sonrío.
-Con que yo no lo valgo- habló acercándose a mí, yo lentamente baje de la mesa en la que me encontraba cómodamente sentada.
-¿De qué hablas?- pregunté confundida y nerviosa, ya que se estaba acercando demasiado.
-¿Estás segura de eso Cariño?- habló mientras cada vez quedaba a menos centímetros y yo intentaba retroceder.
-¿Segurísima que no te vas a enamorar de mí?- yo tragué saliva, me había escuchado- Déjame decirte que muchas chicas lo han dicho antes y han fallado.
-Yo no soy como ellas- respondí. Ya me encontraba contra la pared y el rodeándome con sus brazos.
-No estés tan segura de eso preciosa- dijo y me beso cerca de los labios- Pronto, muy pronto vas a estar suplicándome que te haga mía. Vas a estar suplicando por uno de mis besos, por mis caricias-  susurró sobre mis labios, yo me encontraba paralizada.
-Ni en tus más eróticos sueños Malik- hablé entrecortadamente.
-Ya veremos- mordió mi labio inferior y desapareció por la puerta.
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Capitulo dedicado a Drea, te quiero demasiado.

domingo, 7 de octubre de 2012

Capitulo 3



Desperté por un molesto ruido, -7:00- marcaba mi reloj, lo apagué. Y comencé con mi rutina de siempre, bañarme, vestirme, peinarme. Mi ropa no era del otro mundo, por lo menos no cuando tenía que trabajar con los animales. Solo una camisa a cuadros, un pantalón tubito y unas botas. Un poco cliché ¿no creen? Baje corriendo, y todos estaban desayunando (Hayley, Heather, Nathan, Andrea, Christian y Robert) Yo solo agarré una tostada y la mordí.
-Pequeña, tus pastillas- me recordó Chris.
-Si papá-contesté sacando el frasco de la alacena, mientras sostenía con la boca la tostada, por lo que sonó mal pronunciado. Causando que él riera.
Después de que desayune, y me tome mis pastillas. Subí a despertar al maldito de Zayn.
-Estrellita- dije al entrar en su habitación- despierta- dije acercándome.
-Agh, que despiertes odioso- nada, lo sacudí- Dios, pero si tienes el sueño pesado.
-Vamos, Malik, despierta- dije sacudiéndolo. Nada- Bueno, tú me obligaste- dije encogiéndome de hombros. Busque un poco-una jarra- de agua. Y me acerqué- Aww, pareces tan pacifico durmiendo, hasta te ves soportable. Lastima- hablé sola y después le bote toda el agua encima. Se despertó de un salto.
-¿Qué mierda?- dijo y yo reprimí una carcajada, el me miró- ¡Maldita sea! ¿Por qué hiciste eso?
-Si te hubieras levantado cuando te dije, esto no hubiera pasado- respondí dejando la jarra en la mesa.
-Te quiero en cinco minutos abajo- hablé sonriente.
-No pienso hacerte caso- se negó él, mientras se quitaba su empapada camisa. Oh Dios Mío. Cerré los ojos para concentrarme. Y volví a sonreír.
-Como quieras, es tu decisión si quieres perderte el desayuno.
-Perra- susurró, mientras yo salía de la habitación.
-Alguien amaneció con el pie izquierdo- susurré mientras salía de su habitación, me detuve un momento y regresé- Hoy iremos a escoger tu caballo, estrellita-  y terminé de irme.
-Mierda ¿Por qué tiene que ser tan guapo?- cuestioné para mí misma mientras bajaba las escaleras- Cállate, _______- me dije.
Me senté en el sofá a esperar al idiota de Zayn, que no bajo, suspiré, sería difícil. Volví a subir las malditas escaleras, mierda, alguien debía poner un ascensor en la casa. Toqué la puerta y nadie respondió. Entré y el idiota estaba durmiendo de nuevo. Bufé molesta. Marqué el número de Chris, que aunque estábamos en la misma casa, no me iba a poner a buscarlo.
-Chris- susurré bajito.
-Hola ______- contestó- ¿Por qué me llamas si estamos los dos en la casa?
-Shhh, escucha, necesito tu guitarra y el amplificador- le pedí.
-¿_____, que vas a hacer?- preguntó divertido.
-Tráelos al cuarto de huéspedes- el soltó una leve carcajada.
-Ya veo tus intenciones, pequeña malévola- dijo- Ya voy para allá.
Sonreí, para que no pudiera verme.
-Gracias, gigante- y colgué.
Esperé unos dos minutos, y Chris había llegado con su guitarra y el amplificador. Creo que le emocionaba la idea de molestar a Malik. Lo conecté, lo subí al máximo.
-Tapate los oídos- le dije a Christian. Me hizo caso.
Y pase la uña por el maravilloso instrumento, logrando que un estruendoso sonido llenara la habitación, bueno, la casa. Malik, se despertó de un salto y terminó cayéndose de la cama.
Sonreí- Hasta que despiertas, dormilón- hable.
-¡Estúpida perra!- gritó, furioso.
-Oh, cariño, ya te dije, no estás de vacaciones. Y muévete que ya perdiste el desayuno, espero que no tengas hambre. Vamos a directo al establo.
-Escúchame niñita- comenzó pero, no logró seguir, ya que lo interrumpí.
-No, escúchame tu a mi- dije- Puede ser que en la ciudad, tengas todo lo que quieras, que la vida sea un juego.  Que no sepas que es ensuciarte, pero esta es mi casa, mis reglas así que vas a hacer lo que te diga si no quieres dormir en el granero.
Esperaba un insulto o algo, por parte de él. Pero tan solo sonrío, y entró al baño sin protestar.
-¿Es bipolar o qué?- me preguntó Christian. Me encogí de hombros.
-Eso es un progreso- dije- Ya puedes irte, gigante.
-Está bien pequeña, pero si te trae problemas me avisas- yo asentí, él beso mi frente y se fue.
Zayn, salió vistiendo un jean oscuro y una camisa blanca sencilla, tragué saliva, Dios, la camisa dejaba ver sus músculos perfectamente, se veía demasiado guapo. El problema, era un citadino engreído.
-Ya que soy irresistible, pero no mires así- dijo orgulloso.
-Primero: eres un idiota- dije- Segundo: Eres demasiado engreído- continué- Tercero: eres un idiota- seguí- Y cuarto: no te estaba mirando- mentí.
-Sí, preciosa, claro- lo miré fulminante, el tenía una sonrisa.
-Vamos, Malik, si no quieres terminar montando el burro de carga- le advertí.
-Mi apellido suena bien viniendo de ti- dijo seductoramente, acercándose a mi- ¿Sabes cómo sonaría mejor?- preguntó, yo negué- Con tu respiración agitada, debajo de mi, pidiendo más- mis ojos se abrieron como dos platos y atine a pegarle un golpe en esa nariz.
-A mí me gusta tu cara- dije, fría- ¿Sabes cómo se vería mejor? Tres metro bajo tierra- y al decir esto, salí de la habitación- Me pare en seco, Demonios, que chico mas odioso, maldito y mujeriego, me había tocado controlar, me devolví- Mira, idiota, hablo en serio, vas a terminar montando una tortuga si no te mueves.
Me siguió en silencio, creo que estaba shockeado por mi golpe o algo así, le pasa por meterse con una chica que ha vivido en el campo por 10 años, sí, tengo 17, pronto 18.
Al llegar al establo. Paré en la entrada y agarré mi sombrero. Me lo coloqué.
-¿Quieres uno?- le pregunté al idiota, secamente.
-No- contestó. Seguí caminando.
-Él es domino- dije apuntando a un caballo blanco y negro. Lo tenía detrás así que no lo veía.
-Ella es mimosa- Señale a la yegua, blanca que tenía una mancha gris.
-Ella es Chrystal- apunté a la yegua, café que se encontraba a su lado.
-Él es Thunder- dije apuntando mi caballo, era tan majestuoso, negro como la noche, grande. Yo era la única que podía manejarlo. Desde mis escasos 7 años, había sido la única que había montado a Thunder, y se iba a quedar así. 
-Quiero ese- hablo y yo me paré en seco.
-Ese es mío, lo lamento - dije.
-He dicho que quiero ese- repitió.
Me volteé y me acerqué a él hasta que nuestros labios quedaron tan solo a centímetros.
-Y yo he dicho que es mío- contesté rosando mis labios con los suyos, sin hacer presión, claro está- ¿Cómo se siente cuando no obtienes lo que quieres, estrellita?- cuestioné divertida y me aleje.
-Te daré a Bonaza, es uno de los más dóciles- dije, mientras señalaba a un caballo café claro, el me veía, enojado, furioso.
-Pensé que iba a elegir- dijo.
-Ibas a, pero te estás portando mal, así que no lo mereces- me encogí de hombros- Ensíllalo, mientras yo me encargó de Thunder.
-No sé si te has dado cuenta, porque pareces bastante estúpida pero, no se ensillar a un caballo- dijo obvio.
-Claro que me he dado cuenta y te aseguro, cariño, que tengo más neuronas en un rincón de mi cerebro que tú en todo él- hable- Haciendo se aprende. 

sábado, 6 de octubre de 2012

Capitulo 2.

-Storm-

Estábamos en mi habitación, escuchando música. Los dos en la cama, viendo el techo, hablando idioteces Cuando alguien me llamó. Saqué el teléfono de mi bolsillo y era Hayley, la hija de Robert. Nos llevamos bien, pero no somos amigas unidas. Extrañada contesté.
-¿Aló?- dije al contestar.
-Hola ______- escuché- Es Hayley.
-Sí, lo sé- contesté- No es por ser grosera pero ¿para qué me llamas?
-Andrea encontró un caballo salvaje, está herido, te necesitamos a Chris y a ti ahora en el establo- me paré de un salto y Chris se sobresalto del susto.
-Ya voy en camino- contesté y tranqué.
-¿Qué paso?- preguntó Chris al ver mi cara.
-Christian muévete, hay un caballo herido- también se paró de un salto, mientras yo me colocaba la segunda bota ya.  Corrí hacia la puerta.
-¡Espérame!- gritó Christian.
-¡Apúrate!- grité ya bajando las escaleras, Chris venía atrás de mi.
-Hija ¿A dónde vas?- preguntó mi mamá, no tenía tiempo de pelear.
-Al establo, Andrea encontró un caballo herido- contesté sin parar de correr
-Lleva a Zayn-  me paré en seco. Y volteé, él se encontraba ahí mirando a Jessica (mi mamá) como si le hubiera salido un tercer ojo.
-¡Mamá! Pero….- no me dejo hablar.
-Pero nada, llévalo- Genial.
-Muévete estrellita- le dije. Él bufo
-No voy a…- lo interrumpí.
-¡Maldita sea! ¡Muevete idiota! ¡No me hagas enojar porque soy capaz de sacarte los ojos si a ese caballo le pasa algo! ¡¿Me oíste?!- mi mamá y él me miraron sorprendidos.
El se paró y comenzó a acercarse, entonces Chris y yo retomamos nuestro trote y Zayn se esforzaba por seguirnos. Llegamos al establo y allí estaban todos. (Andrea, Robert, Hayley, Heather y Nathan)
Andrea y Heather son mis mejores amigas desde que tengo uso de razón, desde el día en que mi mamá me trajo por primera vez a esta hacienda. Tenía siete años,  nos montábamos las tres juntas en un caballo y  cabalgamos hasta que se hacía de noche.  
Nathan, es el hermano de Heather (no se parecen en nada) Es muy molesto, pero tiene sus momentos de diversión. Y Hayley, bueno ella es la hija de Robert, como ya había mencionado.
Me acerqué mas y vi al pobre caballo, era hermoso, totalmente marrón excepto por una mancha en su frente, era grande y estaba relinchando como un salvaje. Su pata sangraba. Me dieron ganas de llorar cuando lo vi.
-¿Qué pasa? ¿Por qué no lo han curado?- pregunté desesperada.
-No deja que nadie se le acerque- habló Andrea- Me costó traerlo, hasta recibí un par de golpes por su parte.
-Mierda- contesté- Apártense un poco- pedí.
-No te voy a dejar entrar ¿estás loca?- dijo Robert- Te va a hacer daño.
-¡Apártense!- grité. Y ellos me hicieron caso. Abrí la puerta lentamente.
-Hola amigo- hablé bajito- No te voy a hacer daño- seguí acercándome, mientras él intentaba alejarse pero estaba acorralado- Shhh, no te va a pasar nada. Todo está bien- contesté mientras me acercaba con cautela al grande animal que seguía relinchando- Me encontraba a poco centímetros, y poco a poco intente poner mi mano en su hocico. Pero se aparto- Tranquilo amigo- seguí hablando, y logre posar mi mano- Todo va a estar bien, ahora Christian te va a revisar junto con Robert- le informé todavía acariciándolo- Y tienes que estar tranquilo, muy tranquilo para que todo salga bien ¿Está bien?- mire a todos que me observaban atónitos, les hice una seña para que se acercaran. Y ellos comenzaron a caminar hacia mí.  El caballo volvió a relinchar asustado- Hey, tranquilo- dije sin apartar mi mano- te van a curar tu pata ¿muy bien?- ellos terminaron de acercarse y comenzaron a curar a…- Storm- hablé después de un rato.
-¿Qué?- cuestionó Heather.
-Se llamara Storm- expliqué. Ella me sonrío. Me moví un poco y note como el citadino engreído (Malik) Me miraba atónito. Revoleé mis ojos y volví mi vista al caballo y a su pata herida, ya le estaban colocando la venda blanca.
-Muy bien- dijo Robert- El veterinario vendrá mañana para revisarlo de verdad, mientras tanto, así estará bien. 
Yo sonreí, suspirando de alivio.
-Estarás bien Storm- hablé en un susurró mientras lo abrazaba.
-Nate- dije, él me miro- Por favor trae comida para Storm- el asintió y comenzó a alejarse.
-Drea…- ella me paró.
-Ya se, ya se- interrumpió- Agua.
Le sonreí y ella agarró una cubeta y se fue.
-Estrellita- le dije y él me miró- ¿Quieres tocar a Storm?- el negó con la cabeza y yo bufé- Cobarde.
Después de que le trajeran comida y agua, cosa que necesitaba, comió bastante. Lo dejamos descansar y ahora nos encontrábamos Andrea y yo hablando, mientras caminábamos por la hacienda.
-¿Quién es ese chico guapo?- preguntó.
-¿Cuál?- cuestioné.
-El moreno, que llego contigo al establo- explicó.
-¿Ese idiota?- pregunté- Es un pobre citadino que cree que tiene la vida resuelta.
-Ohh- se limitó a decir.
-No te metas con él Drea, según lo que se, ve a todas las mujeres como un juguete.
-No pensaba hacerlo, sabes que amo a Chris- me recordó- Además, te estaba comiendo con la mirada en el establo.
-El no me interesa- contesté encogiéndome de hombros- Solo lo veré como un trabajo, como domar a un caballo. Con la única diferencia que él es insoportable.
Ella soltó una leve carcajada.
-No te vayas a enamorar en el camino- me advirtió.
-Dios mío, Andrea, no me voy a enamorar nada- contesté- Él es un maldito engreído.
-Un maldito engreído muy guapo- pensó en voz alta.
-No te vayas a enamorar tu- le advertí esta vez yo, pero divertida.
-Que parte de: amo a Chris ¿no entiendes?- me preguntó.
-Ya, solo bromeo- dije- Deberías decirle que lo amas.
-¡Por el amor de Dios! ¡Te has vuelto definitivamente loca!- me gritó y yo me aleje un poco de ella- No voy a llegar, ¡Hey Chris! Resulta que te amo- frunció el ceño.
-Bueno, que se yo, al menos mándale indirectas- aconsejé- ese niño es mas ciego que….- no se me ocurrió nada- es ciego y ya.
-No hay peor ciego que el que no quiere ver- me dijo.
-Y nos salió la Andrea pesimista- hable para mí misma- Si no te arriesgas, no ganas.

viernes, 5 de octubre de 2012

Capitulo 1.



Cuando estoy arriba de un caballo, no hay nada más que quiera hacer en el mundo. Es una sensación magnifica, inigualable, jamás he querido hacer otra cosa que no sea esto. Mi vida en el campo es sencilla, así me gusta, así se queda.
-Vamos Thunder, no me falles ahora- le hable a mi caballo en el oído, ya que  Christian nos había pasado, apreté suavemente el cuerpo de mi caballo, que comenzó a correr más rápido, y  en cosa de nada habíamos llegado a la meta. Lo acaricie un poco y bajé de él de un solo salto- Y gana ______ con su siempre fiel caballo, Thunder.
Chris río- Ya verás, algún día te ganaré pequeña- contestó.
-En tus sueños, gigante- le devolví el “insulto”
-Mocosa- habló.
-Monstruo.
-¡Chicos!- gritó alguien, y ambos volteamos. Era Robert, el encargado de la finca.
-¿Qué pasa Robert?- preguntamos al mismo tiempo, mientras él se acercaba.
-Tu mamá- habló señalándome- Tu mamá, está aquí- Chris y yo nos miramos.
-Maldita sea- hablé, ella no venía por nada- ¿Qué quiere ahora?
-Trajo a un muchachito que se va a quedar aquí- yo bufé sonoramente- Según,  es un rebelde citadino que se lleva a la cama a cualquier chica, cree que tiene la vida resuelta y no sabe lo que es el trabajo duro, sus padres se hartaron y lo enviaron aquí- continuó.
-Un citadino engreído- concluí.
-Oh, sí- respondió- y tu vas a cambiar eso.
-Señor ¿por qué a mí?- hablé mirando al cielo-¿Cómo quiere que lo cambie? Que lo lleven a terapia.
-No lo sé pero puedes averiguarlo- Tu mamá los quiere ahora, en la casa- suspiré. Caminando hacia Thunder.
-¿Por qué me odia?- me pregunté montando en mi hermoso caballo negro.
-_____ cálmate-  pidió Chris, que ya se encontraba montado en Thompson, su caballo.
-Es que no viene nunca a visitarme, ni siquiera sé si puedo llamarla mamá- el me miró con reproche- Entonces viene porque necesita un maldito favor.
Comencé a cabalgar hacia el establo, lo más lento posible, verdaderamente no quería llegar.
-_____ así no vamos a llegar nunca- dijo Chris.
-Es el punto- contesté y el rodó sus  ojos.
-Te reto- dijo acelerando su caballo.
-¡Chris!- grité, acelerando igual- ¡Tramposo!
Al poco tiempo, lo alcance, y pase. Llegando al establo, más rápido de lo que planeaba.
-Idiota- insulté mientras dejaba a Thunder en su respectivo establo.
-Yo también te quiero- habló el mientras imitaba mi acción, pero con Thompson.
Caminamos los pocos metros que nos faltaban para llegar a casa, abrí con mi llave y lo primero que vi al entrar fue a mi madre y a un chico, guapo, cabello negro ojos color avellana,  piel ligeramente morena. Estaba bastante elegante y al notar mi presencia ambos voltearon y el chico sonrío.
-¡Hija! ¡Hola!- habló mi madre, yo bufé- Hola Christian.
-Buenas tardes, Señora Beckett- saludó Chris.
-Hola mamá- dije a regañadientes cuando Chris me  pegó un codazo.
-Hola hija, te he extrañado- Si claro.
-Aja- respondí desinteresada, ella frunció el ceño.
-Él es Zayn Malik, hijo de unos amigos- hablo al ver que no diría más nada- Zayn, ella es mi hija ________-
ÉL se paro y se acercó a mí. Tomo mi mano y la beso.
-Un gusto, preciosa- ¡Demonios! Pero qué voz tan seductora. Solté mi mano.
-Me gustaría poder decir lo mismo- su sonrisa desapareció. Y pude notar como Chris reprimía una carcajada.
-Hija, necesitamos hablar- interrumpió la voz de mi madre- Sígueme- comenzó a caminar y yo la seguí.  Entramos a su oficina y ella se sentó.
-¿Qué quieres mamá?- cuestioné.
-El chico se va a alojar aquí- yo bufé- Pero tenemos ordenes de los padres que lo trates como un polisón.
-Mamá…- me interrumpió.
-No como un huésped, ______- siguió- Tiene que aprender que es el trabajo duro. Levantarse temprano y todas esas cosas, tienes un plazo de seis meses para ese trabajo.
-Se domar caballos, no hombres- dije, irritada.
-Es casi lo mismo- contestó divertida.
-¿Desde cuándo me volví empleada para que me impongas esas cosas?- pregunté molesta.
-Es un favor que te estoy pidiendo hija- contestó.
-Maldita sea, ni siquiera me preguntaste si quería hacerlo, viniste desde Londres, no a visitar a tu hija, no a imponerle que hiciera algo que ni siquiera tiene deseos de hacer. Déjame decirte algo, soy tu hija no tu esclavo.
-Hija… - habló, no la dejé continuar.
-¡Lo único que has hecho por mí es darme la vida!- grité- Y desearía que no lo hubieras hecho.
Ella se levanto de su silla.
-Harás esto, quieras o no-  dijo severamente- Me iré mañana por la mañana. Volveré en seis meses y quiero que tengas a ese muchachito controlado ¿Me oíste?- yo tenía lágrimas en mis ojos al igual que ella.
-Sí, señora- contesté en un susurro. Ella salió de la oficina, unas lágrimas corrieron por mi mejilla, no de tristeza, sino de coraje.
Abrí la puerta de un golpe, y todos los presentes se giraron. (Chris y Zayn) Chris, me miró y puso una cara de “¿Qué pasó?” Yo negué con la cabeza y subí a mi habitación. Él no dudo en seguirme.
-______- me llamó, yo seguí caminando-_______, pequeña- me tomo por el brazo- ¿Qué paso?- preguntó.
-Nada- me rodeó con sus brazos- Todo- rectifiqué- ¡No la soporto!- dije escondiéndome en su pecho- Es que Agh… cada vez que viene terminamos peleando- el me acariciaba el cabello.
-Pequeña, ella es una mamá poco convencional- me dijo- Tienes que entenderla, el problema es que se parecen demasiado.
-Yo no me parezco a ese monstruo, jamás dejaría a mi hija a su suerte, para que creciera sin el amor de un padre o madre. No entiendo para qué mierda peleo por mi custodia.
-Mi vida,  hablo del carácter, las dos son muy fuertes, no se dan una oportunidad- yo suspiré, tal vez tenía razón.
Antes de que lo pregunten, no, no somos novios.
-Lamento interrumpir su hermoso momento- escuché una voz decir, los dos volteamos- Pero desearía saber donde esta mi habitación- Terminó Zayn.
Y eh aquí el comienzo de seis largos meses.
-Vamos- dije.
-Espera, mis maletas están abajo- contestó, pero no se movió.
-Te recomiendo que si no quieres que se queden ahí, las busques- el frunció el ceño- Cariño, no viniste de vacaciones.
-Pues yo no las voy a buscar- se negó. Me encogí de hombros.
-Se quedaran abajo, tu elegiste- contesté- tu habitación, sería la de huéspedes. La puerta del fondo a la derecha. Disfrute su estadía Señor Malik- y después de eso, entré a mi habitación, jalando a Chris por el brazo.