![]() |
| -Not so strong- |
-Lo que quiero es golpearle tan duro que quede muerto y se lo coman las ratas o los caballos.
-Querida cálmate, relájate, a que te gustó- la miré de la peor forma posible.
-¡Pero por supuesto que no! Deseo asesinarlo, lenta y dolorosamente- hablé molesta- Y que suplique por su vida mientras lo hago, eso es lo que quiero hacer- me encogí de hombros.
-Y cuando estas molesta es mejor estar alejada- dijo Heather riendo- A ver si te desquitas conmigo, no gracias.
-¡Heather cállate!- dije molesta- Voy a llamar a mi mamá y decirle que no puedo con esto.
-¿Qué tú no puedes con eso?- negué con la cabeza- ¿Y vas a dejar que el cara bonita ese gane? No me lo esperaba de ti.
-Pero, no lo soporto, ni un minuto más.
-Oh cariño, lo que tú necesitas es relajarte. ¿Qué lugar mejor para eso que un rato montando?
-¡SI! Oh dios mío, me hace falta.
-¿Y que esperamos?- preguntó- En marcha.
Bajamos, ella corriendo y yo deslizándome por el pasamano. Llegué antes que ella.
-¿A dónde van bonitas?- preguntó Christian saliendo de la oficina y por alguna razón Zayn – que estaba sentado en un sofá- lo miró de mala manera.
-A montar ¿vienes?- pregunté sonriéndole.
-Jamás me negaría.- respondió.
-Quiero ir también- habló el moreno. Y todos- que antes lo ignorábamos totalmente- volteamos a verlo.
-Ah, genial- susurré para mí misma- Esta bien estrellita pero no me culpes si te caes.
-No me caeré- dijo sonriendo arrogante.
-Claro, lo que pasa es que tu definición de ir a montar es diferente a la nuestra- dijo Heather.
-¿A sí?- preguntó- No lo creo. Nos encogimos de hombros, él había elegido, no nosotras.
-
-Maldito idiota- hablé buscando el botiquín de primeros auxilios- ¿Que parte de NO lo hagas correr no entendiste?
-Me estaban dejando solo y podía perderme- dijo sonriendo inocentemente- Admite que te preocupaste.
-Claro que me preocupe- el sonrío pícaro- Mi madre me matará ahora, estúpido- su arrogante sonrisa desapareció.
-Si, seguro- apreté más duro el alcohol- Ouch.
-Eso ganas pendejo- seguí curándolo.
-¿Qué tal si dejas los insultos?- preguntó.
-Lo haré cuando lo merezcas y eso no es ahora- seguí curándolo.
-¿Por lo menos llámame Zayn?- cuestionó sonriendo irresistiblemente.
-Tampoco lo mereces- acoté.
-¿Por qué no?- preguntó irritado.
-Porque no te soporto, eres arrogante, crees que tienes la vida resuelta, te acuestas con cualquier mujer, no sabes lo que es el trabajo duro, eres un idiota, un pendejo, mujeriego, malparido, estúpido, maldito, hijo de puta- ahí su semblante cambió totalmente agarró mis muñecas fuertemente.
-Con mi madre no te metas- me miró amenazante- ¿entendido?
Y se fue dejándome totalmente sola. No entendía nada. Pero sabía que me había pasado de la raya y algo me impulso a disculparme. Tal vez el fuera un maldito orgulloso, pero yo sabía cuando debía pedir perdón. Tal vez mi madre jamás me había criado pero Robert, junto con su maravillosa esposa- que se encontraba de viaje- me habían inculcado todos los valores, me habían educado bien y podía ser que lo odiara con todo mi ser, pero como siempre decía mi padre “Lo cortés, no quita lo valiente”
Subí lentamente y toqué la puerta de Zayn.
-Lárgate- se escuchó del otro lado, no le hice caso y entré. Una almohada calló en mi dirección- Dije Lárgate.
El se encontraba acostado viendo el techo ya que no había mucho más que hacer dentro de la habitación.
-Zayn- lo llamé por su nombre, estaba verdaderamente arrepentida, no sabía su historia y no podía meterme en cosas así, aunque yo solo lo tomaba como un simple insulto, podía ser mucho más para él. El volteó a mirarme, se le notaba lo molesto que estaba- Lo lamento en serio, no debí haber dicho eso. A veces me sobrepaso, y de verdad… no pienso en lo que digo, porque verdaderamente considero que eres un idiota, pero no tengo derecho a meterme en cosas así. Así que lo lamento.
Y sin esperar respuesta, comencé a caminar hacia afuera de su habitación.
-Me llamaste por mi nombre- dijo y volteé a verlo, estaba sonriente, Dios verdaderamente era bipolar o algo. Yo le sonreí.
-No te acostumbres- y salí de su habitación.
Las dos semanas siguientes no paso nada digno de relatar, esa conversación quedo en el pasado y volvimos a nuestras malditas peleas, cada día lo soportaba menos. Estaba mas odioso, arrogante y mujeriego, todas las mujeres del pueblo se habían enamorado ya de él.
Me encontraba en la sala con mi teléfono hablando con Chris que estaba fuera en el pueblo y me sentía aburrida ya que se había llevado a Andrea y Heather estaba en el granero, yo no quería ir. Alguien toco el timbre y fastidiada fui a abrir y me lleve una no grata- la verdad espantosa- sorpresa. Un chico castaño se encontraba sonriente al frente de mí.
-Hola hermosa- habló.
-Dean- dije irritada con tan solo su presencia- ¿Qué quieres?
-Mi padre mando a llamar a Robert, ¿Cómo perderme la oportunidad de visitar a una hermosa chica llamada _______?
-No lo sé, de la misma manera en la que yo en desaprovechado todas esas oportunidades de golpearte hasta dejarte inconsciente- hablé y el sonrío.
-No cambias- dijo- ¿puedo pasar?
-No, quédate ahí yo llamo a Robert.
-Pero no seas así, preciosa, por favor, no lo sé ¿Qué tal si tomamos un jugo?
-Conociéndote no te irás hasta que acepte…
-Me conoces bien- habló.
-Está bien, pasa- me hice a un lado y él me sonrío- Que sea rápido.
-¿Estas apurada?- preguntó astutamente.
-Si- mentí.
-¿Qué harás hoy?- lo miré fulminante y el sonrío.
-No lo sé, pero te aseguró que no será perder mi tiempo contigo.
-Oh vamos preciosa- dijo acariciando mi mejilla, pero me zafé- Te amo y tu me amas ¿Por qué no estamos juntos de nuevo?
-Yo ya no te amo- dije- Y te aseguro que lo único que sientes por mí es deseo. Llamaré a Robert, con tu permiso.
Lo llamé y gracias a Dios se fueron, no quería ver su cara más. ¿La verdad? Si lo amaba, pero se me daba muy bien mentir. El idiota me había engañado y lo había perdonado, pero la segunda vez fue demasiado. No lo soportaría de nuevo. Como cada vez que recordaba eso, lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos avellana. Ese maldito idiota, todavía tenía mi corazón y no podía negarlo.
-Hola idiota- haló Zayn caminando hacia la cocina, como no contesté volteó y me vio llorando, me sequé las lágrimas- ¿Qué pasa?
-Ni que te importara- hablé secamente y subí las escaleras hacía mi habitación, cerrando de un portazo para poder llorar tranquila.




