Desperté
por un molesto ruido, -7:00- marcaba mi reloj, lo apagué. Y comencé con mi
rutina de siempre, bañarme, vestirme, peinarme. Mi ropa no era del otro mundo,
por lo menos no cuando tenía que trabajar con los animales. Solo una camisa a
cuadros, un pantalón tubito y unas botas. Un poco cliché ¿no creen? Baje
corriendo, y todos estaban desayunando (Hayley, Heather, Nathan, Andrea,
Christian y Robert) Yo solo agarré una tostada y la mordí.
-Pequeña,
tus pastillas- me recordó Chris.
-Si
papá-contesté sacando el frasco de la alacena, mientras sostenía con la boca la
tostada, por lo que sonó mal pronunciado. Causando que él riera.
Después de
que desayune, y me tome mis pastillas. Subí a despertar al maldito de Zayn.
-Estrellita-
dije al entrar en su habitación- despierta- dije acercándome.
-Agh, que
despiertes odioso- nada, lo sacudí- Dios, pero si tienes el sueño pesado.
-Vamos,
Malik, despierta- dije sacudiéndolo. Nada- Bueno, tú me obligaste- dije
encogiéndome de hombros. Busque un poco-una jarra- de agua. Y me acerqué- Aww,
pareces tan pacifico durmiendo, hasta te ves soportable. Lastima- hablé sola y
después le bote toda el agua encima. Se despertó de un salto.
-¿Qué
mierda?- dijo y yo reprimí una carcajada, el me miró- ¡Maldita sea! ¿Por qué
hiciste eso?
-Si te
hubieras levantado cuando te dije, esto no hubiera pasado- respondí dejando la
jarra en la mesa.
-Te quiero
en cinco minutos abajo- hablé sonriente.
-No pienso
hacerte caso- se negó él, mientras se quitaba su empapada camisa. Oh Dios Mío.
Cerré los ojos para concentrarme. Y volví a sonreír.
-Como
quieras, es tu decisión si quieres perderte el desayuno.
-Perra-
susurró, mientras yo salía de la habitación.
-Alguien
amaneció con el pie izquierdo- susurré mientras salía de su habitación, me detuve
un momento y regresé- Hoy iremos a escoger tu caballo, estrellita- y terminé de irme.
-Mierda
¿Por qué tiene que ser tan guapo?- cuestioné para mí misma mientras bajaba las
escaleras- Cállate, _______- me dije.
Me senté en
el sofá a esperar al idiota de Zayn, que no bajo, suspiré, sería difícil. Volví
a subir las malditas escaleras, mierda, alguien debía poner un ascensor en la
casa. Toqué la puerta y nadie respondió. Entré y el idiota estaba durmiendo de
nuevo. Bufé molesta. Marqué el número de Chris, que aunque estábamos en la
misma casa, no me iba a poner a buscarlo.
-Chris-
susurré bajito.
-Hola
______- contestó- ¿Por qué me llamas si estamos los dos en la casa?
-Shhh,
escucha, necesito tu guitarra y el amplificador- le pedí.
-¿_____,
que vas a hacer?- preguntó divertido.
-Tráelos al
cuarto de huéspedes- el soltó una leve carcajada.
-Ya veo tus
intenciones, pequeña malévola- dijo- Ya voy para allá.
Sonreí,
para que no pudiera verme.
-Gracias,
gigante- y colgué.
Esperé unos
dos minutos, y Chris había llegado con su guitarra y el amplificador. Creo que
le emocionaba la idea de molestar a Malik. Lo conecté, lo subí al máximo.
-Tapate los
oídos- le dije a Christian. Me hizo caso.
Y pase la
uña por el maravilloso instrumento, logrando que un estruendoso sonido llenara
la habitación, bueno, la casa. Malik, se despertó de un salto y terminó cayéndose
de la cama.
Sonreí- Hasta
que despiertas, dormilón- hable.
-¡Estúpida
perra!- gritó, furioso.
-Oh,
cariño, ya te dije, no estás de vacaciones. Y muévete que ya perdiste el desayuno,
espero que no tengas hambre. Vamos a directo al establo.
-Escúchame
niñita- comenzó pero, no logró seguir, ya que lo interrumpí.
-No, escúchame
tu a mi- dije- Puede ser que en la ciudad, tengas todo lo que quieras, que la
vida sea un juego. Que no sepas que es
ensuciarte, pero esta es mi casa, mis reglas así que vas a hacer lo que te diga
si no quieres dormir en el granero.
Esperaba un
insulto o algo, por parte de él. Pero tan solo sonrío, y entró al baño sin
protestar.
-¿Es
bipolar o qué?- me preguntó Christian. Me encogí de hombros.
-Eso es un
progreso- dije- Ya puedes irte, gigante.
-Está bien
pequeña, pero si te trae problemas me avisas- yo asentí, él beso mi frente y se
fue.
Zayn, salió
vistiendo un jean oscuro y una camisa blanca sencilla, tragué saliva, Dios, la
camisa dejaba ver sus músculos perfectamente, se veía demasiado guapo. El
problema, era un citadino engreído.
-Ya que soy
irresistible, pero no mires así- dijo orgulloso.
-Primero:
eres un idiota- dije- Segundo: Eres demasiado engreído- continué- Tercero: eres
un idiota- seguí- Y cuarto: no te estaba mirando- mentí.
-Sí,
preciosa, claro- lo miré fulminante, el tenía una sonrisa.
-Vamos,
Malik, si no quieres terminar montando el burro de carga- le advertí.
-Mi
apellido suena bien viniendo de ti- dijo seductoramente, acercándose a mi- ¿Sabes
cómo sonaría mejor?- preguntó, yo negué- Con tu respiración agitada, debajo de
mi, pidiendo más- mis ojos se abrieron como dos platos y atine a pegarle un
golpe en esa nariz.
-A mí me
gusta tu cara- dije, fría- ¿Sabes cómo se vería mejor? Tres metro bajo tierra-
y al decir esto, salí de la habitación- Me pare en seco, Demonios, que chico
mas odioso, maldito y mujeriego, me había tocado controlar, me devolví- Mira,
idiota, hablo en serio, vas a terminar montando una tortuga si no te mueves.
Me siguió
en silencio, creo que estaba shockeado por mi golpe o algo así, le pasa por
meterse con una chica que ha vivido en el campo por 10 años, sí, tengo 17, pronto 18.
Al llegar
al establo. Paré en la entrada y agarré mi sombrero. Me lo coloqué.
-¿Quieres
uno?- le pregunté al idiota, secamente.
-No- contestó.
Seguí caminando.
-Él es
domino- dije apuntando a un caballo blanco y negro. Lo tenía detrás así que no
lo veía.
-Ella es
mimosa- Señale a la yegua, blanca que tenía una mancha gris.
-Ella es
Chrystal- apunté a la yegua, café que se encontraba a su lado.
-Él es
Thunder- dije apuntando mi caballo, era tan majestuoso, negro como la noche, grande. Yo era la única que podía manejarlo. Desde mis escasos 7 años, había sido la única que había montado a Thunder, y se iba a quedar así.
-Quiero
ese- hablo y yo me paré en seco.
-Ese es
mío, lo lamento - dije.
-He dicho
que quiero ese- repitió.
Me volteé y
me acerqué a él hasta que nuestros labios quedaron tan solo a centímetros.
-Y yo he
dicho que es mío- contesté rosando mis labios con los suyos, sin hacer presión,
claro está- ¿Cómo se siente cuando no obtienes lo que quieres, estrellita?-
cuestioné divertida y me aleje.
-Te daré a
Bonaza, es uno de los más dóciles- dije, mientras señalaba a un caballo café
claro, el me veía, enojado, furioso.
-Pensé que
iba a elegir- dijo.
-Ibas a,
pero te estás portando mal, así que no lo mereces- me encogí de hombros- Ensíllalo,
mientras yo me encargó de Thunder.
-No sé si
te has dado cuenta, porque pareces bastante estúpida pero, no se ensillar a un
caballo- dijo obvio.
-Claro que
me he dado cuenta y te aseguro, cariño, que tengo más neuronas en un rincón de
mi cerebro que tú en todo él- hable- Haciendo se aprende.